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De la finca a tu taza: El viaje real de nuestro café en 5 paradas

  • Foto del escritor: Comercializadora Café Toda una Vida
    Comercializadora Café Toda una Vida
  • 17 jun
  • 3 min de lectura


Una taza de café toda una vida pasó por muchas manos antes de llegar a ti. Te cuento quiénes son y por qué tu decisión de compra te cambia la vida. En un mercado inundado de etiquetas que dicen "premium" o "gourmet" sin dar explicaciones, es fácil desconfiar. Por eso, hoy queremos abrir las puertas de nuestra cadena de valor. Queremos que conozcas el viaje real, sin secretos, de cada grano que tostamos.


Nuestro Origen: El mapa del sabor en Coatepec, Veracruz

El café no sabe a café por casualidad; sabe al suelo donde nace. El nuestro proviene de Coatepec, Veracruz, una región bendecida por el bosque de niebla, ubicada a una altitud ideal de entre 1,100 y 1,250 metros sobre el nivel del mar. Esta altura, combinada con un suelo volcánico rico en nutrientes y un clima templado, les otorga a los granos esa acidez equilibrada y cuerpo sedoso tan característicos.


Todo inicia con una historia que cruzó el océano El café no siempre estuvo en tierras veracruzanas. De hecho, las primeras plantas de café llegaron a México a finales del siglo XVIII, pero fue en 1808 cuando el cultivo cambió para siempre. En ese año, el presbítero José Santiago Contreras trajo las primeras matas de café desde La Habana, Cuba, y las sembró en Coatepec. 

Poco después, su socio José Arias impulsó la siembra masiva en la icónica Hacienda de Zimpizahua. Al encontrarse con la fertilidad de Coatepec cuyo nombre náhuatl significa "En el Cerro de las Culebras", símbolo de tierra y fecundidad, la planta prosperó de tal forma que la región se consolidó históricamente como "la capital del café" en México.


Vamos a hacer un paseo por 5 Paradas del viaje real antes de llegar a tus manos.


Parada 1: El cuidado en la tierra 

Aquí es donde la magia deja de ser una palabra de marketing y se convierte en sudor y experiencia. Nuestros productores cortan solo cerezas rojas en su punto exacto de maduración; se rechaza hasta el 30% de su cosecha en campo para asegurar que solo lo mejor llegue al proceso de beneficio.


Recolección de la cereza del café

Parada 2: El beneficio “húmedo y seco”

Una vez recolectadas las cerezas maduras por productor, el café pasa por el despulpado, la fermentación controlada y el lavado. Posteriormente, los granos se secan al sol hasta alcanzar la humedad exacta que garantiza su estabilidad y previene la degradación de sus aceites esenciales.


Parada 3: La selección óptica y manual

Antes de viajar al tostador, el café pasa por un estricto control de calidad. Se eliminan manualmente los granos defectuosos como lo son partidos, picados por insectos o vanos; cada grano sobreviviente es una promesa de sabor.


Selección de los mejores granos de café.

Parada 4: El tueste de especialidad

Aplicamos curvas de tueste hechas a la medida para resaltar las notas nativas del grano veracruzano entre chocolate, cítricos dulces y frutos secos, cuidando no quemar el grano para no generar amargores desagradables.


El tostado del café

Parada 5: El empaque técnico para una conservación real

Para que todo el esfuerzo anterior no muera en el camino, envasamos el café inmediatamente en bolsas profesionales equipadas con válvula de desgasificación unidireccional esto permite que el café libere sus gases naturales sin permitir la entrada de oxígeno ni humedad, protegiendo los compuestos volátiles hasta que abres la bolsa en casa.


Al elegir un café con trazabilidad, dejas de ser un simple consumidor de cafeína y te conviertes en el eslabón final de una cadena justa y apasionada.


“Prueba Café Toda una Vida, un café con historia y raíces”.


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